El masaje, una de las modalidades más antiguas y básicas de la medicina, se ha venido utilizando con éxito a través de numerosas culturas humanas como medio de promover y recuperar la salud. Ya en el año 3000 antes de Cristo, los chinos empleaban el masaje como medida científica terapéutica; también lo empleó Hipócrates, el padre de la medicina moderna. El valor del masaje es tan grande hoy día como en los tiempos antiguos; y en la sociedad tan artificial en que vivimos su necesidad es aún mayor.
Los que buscan la libertad espiritual que comienza por una buena salud deben encontrar algún medio válido de alcanzar y conservar ese estado; un medio que resulte eficiente, fiable y fácilmente accesible. El empleo de las manos para curar, acompañado de una profunda consciencia interior y de sólidos conocimientos, constituye uno de dichos medios, pudiendo ser un factor importante para lograr el objetivo perseguido.
El masaje te resultará beneficioso, pues ayuda a tus músculos cerebro, nervios y órganos internos. Aumenta la respiración celular de manera natural y promueve la nutrición de todas y cada una de las partes de tu cuerpo. El metabolismo orgánico está creando constantemente en los tejidos la necesidad de una sangre fresca y oxigenada. Esta necesidad se ve satisfecha por una circulación potente y por una pauta respiratoria adecuada. La circulación se mantiene mediante movimientos del cuerpo que elevan el metabolismo, lo que aumenta a su vez la necesidad de sangre renovada, y así sucesivamente. EL masaje hace que la sangre y la linfa estancadas salgan de los tejidos y se reenvíen al corazón y a los pulmones mientras el cuerpo permanece pasivo. Este proceso posibilita que los tejidos se vean regados por sangre renovada sin necesidad de elevar el metabolismo. Por tanto muchas veces resulta más fácil eliminar los "residuos" mediante el masaje que mediante los movimientos de la propia persona. Este hecho hace que el masaje resulte enormemente valioso para cualquier persona que padezca fatiga o cansancio - tanto interno como externo - , alguna enfermedad o problemas mentales o emocionales.
A muchas personas les da miedo tocar el cuerpo de otra de manera terapéutica; muchos de nosotros hemos llegado a considerar el roce o el tacto como algo relacionado únicamente con la sensualidad. Con frecuencia el contacto mediante las manos parece demasiado directo, demasiado real. Debido a ello, normalmente tocamos a otra persona con nuestro "ser exterior" en lugar de dejar que ese contacto sea ua expresión de nuestro ser interior. El masaje debe realizarse a partir de ese ser interior, del verdadero centro de cada individuo. Cuando practiques el tocar desde esa parte de ti mismo, llegarás a comprender la esencia de la energía física de un modo que solo posibilita la experiencia consciente y reflexiva.
Extrácto del libro " El libro de la salud natural"